¿De qué manera la migración transforma la vida de las personas en Chile?

 

La migración es un importante determinante social de la salud, pero no siempre se reconoce como tal. Las condiciones que rodean al proceso de migración hacen que esta población sea potencialmente vulnerable y que su movimiento transfronterizo tenga gran impacto en salud pública a nivel global y local. En el mundo, se estima que cada año existen alrededor de 250 millones de personas que son migrantes internacionales. Cifras del año 2011 muestran que en América Latina y el Caribe, unos 25 millones de personas (alrededor del 4% de la población total) habían emigrado a otro país. En general, EE.UU. es el destino preferido histórico de los migrantes de América Latina y el Caribe, siendo la búsqueda de oportunidades de trabajo una de las principales razones de estos movimientos. También hay una creciente migración dentro de la región latinoamericana, la llamada migración Sur-Sur, sobre todo el movimiento de personas que viven en países de menor desarrollo hacia países cercanos más desarrollados dentro de la región.

Y en este escenario migratorio regional, ¿Por qué migrar a Chile?

Chile se honra en la actualidad de ser un país de alto ingreso, con un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de alrededor de $ 20 000 dólares americanos según datos del 2014 del Fondo Monetario Internacional. Cuenta con una población de unos 18 millones de habitantes, según recientes estimaciones del  Instituto Nacional de Estadística de Chile. En el último siglo ha experimentado grandes cambios económicos y demográficos, una mejora progresiva de las condiciones de salud de la población, la disminución de la mortalidad infantil y general y el aumento de la esperanza de vida. Hoy en día, el estado de salud de la población chilena es muy similar a algunos países de ingreso alto, y mejor que muchos otros países de América Latina y el Caribe. Estas características hacen de Chile un país de atracción para comunidades que experimentan en sus países de origen violencia, inseguridad política, desempleo y conflicto armado.

Similar a la situación de desigualdad que existe a nivel global, no todos los grupos sociales en Chile se han beneficiado de estos avances en la misma medida. Existen profundas diferencias en el estado de salud de la población que reside en nuestro país cuando se compara según sexo, región, ruralidad, nivel socioeconómico y etnia, entre otros. En Chile por ejemplo, el 20% más rico de la población por ejemplo concentra el 56,8% de la riqueza mientras que el 20% más pobre solo el 4,1%. El coeficiente de Gini, un marcador de desigualdad de ingreso en una población y cuyo rango de puntaje va de 0 a 1, es de 0,48 en nuestro país, lo que se considera un alto nivel de desigualdad social. Dichas diferencias se han reportado también en migrantes internacionales que residen en nuestro país y que experimentan bajo nivel socioeconómico. Ejemplo de ello son los trabajos de investigación de la OIM, ONGs como Demoscópica, Flacso, el Minsal, y el Programa de Estudios Sociales de la Salud de la UDD, entre otros.

Migrar también conlleva el enorme esfuerzo de integrarse a la nueva sociedad y el riesgo de enfrentar discriminación por características físicas o choque de tradiciones culturales. El proceso migratorio genera cambios tanto en el país que se deja como en el país al cual se llega. Migrar además, es un proceso estresante en sí mismo, y todos quienes hemos migrado alguna vez entendemos con profundidad lo que esto significa. Migrar transforma al mundo en su conjunto y a las personas, y es en consecuencia un importante determinante social de la salud y el bienestar de nuestro planeta.

 

Programa de Estudios Sociales en Salud, Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo. proessaudd@gmail.com

 

Imagen: Proyecto Fondecyt 11130042, comuna de Antofagasta

 

 

 

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